domingo, 31 de marzo de 2013

Happy birthday, Mr. Magic

Artículo publicado el 24 de marzo de 2013 en "el Periódico Extremadura"

Casco de Senna (Imagen obtenida en internet)

El 3 de junio de 1984 el GP de Mónaco, la sexta prueba del calendario,  arrancó en medio de una fuerte lluvia que no pararía a lo largo de toda la carrera. Alain Prost con el McLaren-TAG motor Porsche ocupaba la pole, Nigel Mansell salía segundo con Lotus.
Era un día infernal para los pilotos aunque garantizaba “chapa” a los espectadores. Repasar la carrera y ver las medidas de seguridad de la época, con coches abandonados en los inexistentes arcenes de un circuito como Mónaco, pone los pelos de punta. Comparar estas condiciones con las que provocaron la suspensión de la calificación del pasado fin de semana en Australia es una broma y que conste que no estoy a favor de que las carreras se conviertan en una ruleta rusa jugando con la integridad de los pilotos. Creo que el espectáculo no debe incorporar más riesgos que los inherentes a la propia competición pero si éstos se encuentran dentro de los márgenes, hemos venido a correr, cuando vayamos a setas, iremos a setas.
En la vuelta 11 de carrera, Mansell adelantaba a Prost para colocarse líder apenas cinco vueltas, las que tardó en tener un accidente, sin consecuencias, y quedar fuera.
A estas alturas, un debutante en el campeonato esta temporada que había arrancado en décimo tercera posición con su Toleman-Hart, era ya tercero, detrás de los dos McLarens. En la vuelta 19, el Toleman pasaba a Niki Lauda, casi nadie al aparato, que había protagonizado ya un adelantamiento al Ferrari de Alboreto en Loews, sí, ahí, donde no se puede adelantar, de los que a la postre dan un mundial como el que se adjudicaría Lauda al final de la temporada aunque en esta ocasión el adelantamiento no le reportaría nada ya que a las pocas vueltas, también él sufriría un accidente y abandonaba.
Después de adelantar a Lauda, el debutante reducía cuatro segundos por vuelta la diferencia con Prost que comenzó siendo de medio minuto.
En la vuelta 32, Jacky Ickx, director de carrera, detuvo la prueba, que ya no volvió a reanudarse. El cabreo del novato fue importante. A la estela ya de Prost y con una progresión que le garantizaba el primer puesto en el cajón, no le hizo precisamente feliz la decisión. Supongo que “A Dios puso por testigo…” y comenzó su duelo permanente con “el profesor”. También aquí comenzó su leyenda sobre el agua, leyenda que se amplió en Estoril y Spa la temporada siguiente.  
El osado rookie se llamaba Ayrton Senna da Silva aunque desde ese día pasó a ser Magic Senna. Esta semana, concretamente el jueves 21, Magic para los amigos hubiese cumplido 53 años.
Haberle visto correr en Estoril en los ochenta cuando una de las fórmulas teloneras era la Copa Visa GTI, hay que recordar que Visa no era solo una tarjeta de crédito, sino un modelo de Citröen, es una de las pequeñas muescas que te puedes permitir a cierta edad, no todo van a ser inconvenientes, aunque gracias a YouTube nos podemos desplazar a casi cualquier prueba del pasado y disfrutar del mago en Toleman, Lotus, McLaren o Williams, escuderías en las que militó hasta su fatal accidente en el GP de San Marino el 1 de mayo de 1994 cuando lideraba la carrera.
Como todos los deportes de riesgo, el automovilismo también tiene a sus mártires y Senna tuvo la desgracia de morir en la plaza aunque al menos nos dejó un legado importante, su gran involucración para mejorar las medidas de seguridad. Ese fin de semana, ese Gran Premio, finalizó con dos pilotos fallecidos, el debutante en la temporada, Roland Ratzenberger y el propio Senna. Fueron los últimos y ojalá esta afirmación sea definitiva y categórica.
Otra de sus herencias, no sé si marcada precisamente por esta tragedia, fue la de dejar huella en una generación que disfrutaba por encima de una Barsa-Madrid de una carrera en agua, con mucha agua y si era sobre Mónaco, mejor. Quizá por eso no soy capaz de explicar cuando me preguntan que por qué apuesto este fin de semana en Malasia por la lluvia. El Ferrari no es el Toleman pero cuando las mecánicas no están igualadas quiero que las carreras se ganen por coraje y es aquí donde encuentro las mayores similitudes entre Senna y Alonso. Si hay agua estoy seguro que a coraje no nos ganan porque Red Bull te da alas, no coraje.

Enlace al artículo en www.elperiodicoextremadura.com

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