sábado, 30 de marzo de 2013

A7 Sportback

Artículo publicado el 24 de febrero de 2013 en "el Periódico Extremadura"

A7 Sportback



Durante diez años he estado y espero encontrarme solo al menos en la mitad del periplo, vinculado al mundo de la competición del motor. Y esto es solo la culminación de muchos más años fascinado por las dos, cuatro e incluso tres ruedas, en casi todas sus versiones. Las que se utilizan para desplazarse por la superficie y las que solo lo hacen para despegar y aterrizar.
Por eso quizá nunca he sentido demasiada atracción hacia los coches cuyo concepto se acerca más a la filosofía de viajar dentro del salón de una vivienda. Los años, la aceptación de otros conceptos del automóvil y el peso de la evidencia, al final producen sus efectos.
Esta introducción puede también entenderse como un discurso de justificación. En pasadas fechas, desde el departamento de prensa de Audi España se pusieron en contacto con nosotros para ofrecernos probar un A7 Sportback TDI 3.0 con 204Cv y tracción delantera.
Supongo que mi curriculum pesó en la adjudicación de la tarea. De toda la logística necesaria, así como de ofrecer las facilidades máximas para llevar a cabo la prueba, se encargó el concesionario oficial Audi en Cáceres, Santano Automoción.
Por delante, una semana de prueba.
Con una estética muy coupé heredada del A5 pero en su versión cinco puertas, por el A7 parece que no han pasado sus más de dos años desde el lanzamiento. Es un coche que sigue llamando la atención por su personalidad estética. Pero no es este ni el medio ni el fin.
Aunque sea a partir de 61.000€, algo que suele poner el nivel de exigencia muy alto antes de la prueba, hay que sacar conclusiones del coche y al final decidir si ha merecido la pena.
Qué duda cabe que su tamaño es un hándicap para moverse en el día a día de la ciudad. El volumen, una de sus ventajas en el análisis de confort, se vuelve así en contra en el apartado de versatilidad. A ello supongo que contribuye el exceso de celo por parte de los responsables de marcar las plazas de aparcamiento en suelo público, preocupados más por la rentabilización del espacio que por la realidad del parque automovilístico. Si además eres asiduo de los viejos parkings  del centro de Madrid, ni el magnífico sistema de ayuda al aparcamiento delantero y trasero te librará de desplegar todas tus habilidades.
Eso sí, llegado el momento de salir a carretera, llega también el momento de disfrutar. A pesar del tamaño y peso, el A7 Sportback se desenvuelve muy bien en carreteras secundarias sin olvidar  que las inercias de casi 1.700 kilos están ahí. La tracción delantera se convierte aquí en un aliado en manos de la mayoría de sus conductores ya que es una tracción mucho más “madre”, perdonando algún error de ímpetu que en el caso de la tracción trasera haría trabajar duro a las ayudas electrónicas.
Como era de esperar, la autovía es su entorno ideal. Con una velocidad media constante dentro de límites legales, el consumo apenas llega a los siete litros y la sensación de devorar kilómetros sin cansancio es abrumadora y también la tentación de aprovechar un recorrido largo para probar la mayor parte del despliegue tecnológico que nos ofrece este modelo. Atención a este tipo de distracciones, son más habituales de lo que deberían y suelen responder a nuestra bonita tradición de no leer ningún manual de instrucciones e “ir probando”. Apple ha aprendido de esta costumbre latina y ha optado… por no incluir instrucciones en sus productos pero evidentemente, los riesgos son distintos.
Es verdad que hay motorizaciones más agresivas, que puedes incrementar las sensaciones pero que salvando su inevitable torpeza en la ciudad, la versión 204 CV es capaz de ir rápido, muy rápido en cualquier situación. Y hasta ahí puedo leer…
En línea con segmento de la marca, la personalización y extras que ofrece la gama A7 es muy amplia y completa, incorporando avances como el head display que si bien al principio puede parecer molesto, llega a convertirse en un compañero silencioso al que echar un ojo en condiciones sobre todo de baja visibilidad por climatología de manera segura. Seguro que alguna de las opciones no dejan de ser un canto al sol pero también es verdad que nos hemos convertido en clientes exigentes de tecnología y no solo de la que hace más segura la conducción, también de la que se pueda mostrar.
Han sido 800 kilómetros en condiciones variables. Ciudad, carretera secundaria, autovía, de noche, con lluvia, de día, … con estados de ánimo también variables que han aportado estilos de conducción de lo más variopintos, lo que ha arrojado un consumo de nueve litros de media y una sensación poderosa y agradable de control sin renunciar en ningún momento a la comodidad.
Ahora, a esperar que Audi quiera saber mi opinión sobre su versión más “racing”, el 4.0 TSFI quattrro (el mito quattrro) de 420 CV yo por si acaso voy a seguir entrenando.

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